
Marzo de 2026 se termina.
Y no vuelve.
Solo tenemos hoy.
Y justo hoy me encuentro en un momento muy real: transitando la preadolescencia de mi hijo menor…
y dándome cuenta de que está siendo más retador de lo que esperaba.
Me está tocando mirar hacia dentro.
A mis expectativas.
A la aceptación de lo que es (aunque no sea como imaginaba).
Y a cómo sostengo los límites sin romper el vínculo.
No es fácil.
Y también quiero decirlo así, sin adornos:
a mí también me cuesta,
a mí también me mueve,
y a veces, también necesito ayuda.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
Pero quizá de eso va todo esto:
de vivirlo mientras ocurre,
no cuando ya ha pasado.
Porque marzo se va.
Y esta etapa también pasará.
Hoy es lo único que tenemos.
Y dentro de todo lo imperfecto…
también hay vida, vínculo y aprendizaje.
Ojalá hoy puedas habitarlo un poco más presente.




