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maimoments by eiderfernandez

La vida está hecha de momentos. Está en nuestra mano vivirlos.

Viajar es vivir

2014/07/28 ·

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Pasaron a la historia los viajes que hacíamos antes de tener niños, en los que siempre aprovechábamos los meses fuera del verano para poder viajar más tranquilos, más barato y adecuándonos al destino: mayo, junio, octubre, noviembre, diciembre. Además, soy de las que opina que los que tenemos la suerte vivir en Donostia o sus alrededores, podemos disfrutar aquí, de la mejor época del año, aun estando trabajando. Aunque el tiempo no te asegura poder ir a la playa todos los días (ni mucho menos) aprendes a convivir con lo que toca. Haga lo que haga es verano, no hace frío, y aunque llueva, puedes ir en chanclas hasta la primera semana de octubre. De verdad.

Pero cuando tienes niños, todo cambia. También la forma de viajar. Y aunque cuando son pequeños aún puedes moverte en cualquier época del año, las obligaciones durante el curso hacen que empieces a concentrar las ideas de viajar en los meses de julio y agosto.

Ya somos cuatro y en menos de una semana estaremos en un avión camino a Copenague. Todos estamos ansiosos porque llegue el día y aunque no hemos tenido tiempo para prepararlo (una de las partes más bonitas de cualquier viaje, su planificación, para mí al menos), sabemos que vamos a un destino «fácil». No es la primera vez que vamos, aunque sí con la familia al completo.

Anoche, cuando acosté a Jare (4 años) sustituimos el cuento por un vistazo en el iPad a algunas fotos de viajes que hicimos Jon y yo antes de que nacieran Jare y Joanes. Me sorprendió las preguntas que me hizo de cada uno de los destinos. No me creía cuando le dije que habíamos pasado más de 14 horas en un avión y que allí se desayunaba, se comía, se cenaba y se dormía. Aunque siendo un bebé viajó en avión, no lo recuerda y ahora lo único que sabe es que va a subir a un avión como Caillou. Mientras veíamos las fotos, me preguntaba cómo era la gente, cómo eran los niños, en qué idioma hablaban, qué comíamos, cómo olía… Fue un descubrimiento ver la historia que sacábamos entre las dos de cada foto. Repetiremos seguro.

Y esa conversación de anoche me hizo tener aún más ganas, si cabe, de viajar.

«Viajar es vivir», Hans Christian Andersen, escritor y poeta danés.

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: hijos, momentos, planes con niños, vacaciones, verano, viajes, vida

Hechos reales

2014/02/03 ·

Arranco este post con la sonrisa aún en la cara. A través del perfil de Mimitos de Mamá en Facebook, ha llegado a «mis manos» este corto: «El simpático corto de un padre en apuros». En los 11 minutos que dura,  he sentido angustia, me he reído con un par de carcajadas, y sobre todo, me he sentido identificada.

Echadle un vistazo, y estad atentos hasta el último segundo.

Una vez visto el corto, he recordado esos momentos de «crisis» en los que estás a mil frentes y crees morir de cansancio, en los que la paciencia está al límite, y aún así, sales, sacas fuerzas y luego lo recuerdas como una pequeña batalla ganada en la tú te has hecho un poquito más fuerte y de alguna forma el vínculo con tu familia también ha salido fortalecido.

Esas mañanas a contrarreloj en las que, justo cuando vas a salir de casa, cuando ya vas 5 minutos por detrás de la previsión para que «todo vaya bien» (para llegar al cole antes de que cierren la puerta), el pequeñajo decide hacer lo que no ha hecho en los 2 días anteriores, desbordando los límites de cualquier pañal ultra absorbente y seguro.

Esas tardes-noche en las que el cansancio pelea con el hambre, con las ganas de jugar… y en las que siempre sale perdiendo el mismo.

O esos viajes en coche en los que rezas porque nadie te esté viendo y juras por la DGT que jamás volverás a dar un biberón, abrir un botellín de agua, pelar una mandarina, buscar una toallita húmeda y enchufar el iPhone a la radio del coche para escuchar a los payasos, todo a la vez. Jamás.

Pero de repente, tal como dice al final el protagonista del corto, hay un instante, una sonrisa, una palabra, un gesto, una pregunta, con la que todo vuelve a la normalidad. Una especie de «reset» que te deja lista para la siguiente batalla, casi expectante, pero sonriente, preparada y feliz.

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: hijos, maternidad, momentos

Lactancia materna fallida

2014/01/16 ·

Ays, cómo me cuesta escribir sobre esto. Y me cuesta porque aún es una herida sin curar. Es una sombra a la que tendré que ir dando luz poco a poco.

Los que me conocen saben que he sido, y soy, una insistente defensora de la lactancia materna. La primera vez que me quedé embaraza no pensé mucho en ello, pero cuando nació la niña, la lactancia se convirtió en una de las cosas más bonitas que me deparó la maternidad. Sin quererlo. Sin expectativas. Sin presiones. Durante más de año y medio disfrutamos de algo que creo que es irrepetible. Un regalo. Y eso que las primeras semanas no fueron fáciles. La niña perdió peso, más de lo previsto, y tanto pediatras como entorno me insistían en ayudarle con biberón. Así lo hice durante 4-5 semanas. Hasta que un día decidí ir eliminando los biberones poco a poco, porque claramente estaba afectando también a mi producción de leche, y en consecuencia a la alimentación de la niña. Así que, casi en secreto, sin presiones, como una cosa que sólo nos incumbía a ella y a mí, dejé de darle leche de fórmula y conseguimos establecer una lactancia materna exclusiva perfecta, que la disfrutamos como ambas quisimos, y hasta que ella quiso.

Llegó el segundo embarazo, con muchas más expectativas que con el primero sobre la lactancia materna. Había sido taaaan bonito la primera vez, que ni me planteaba que esta segunda fuera diferente.

Nació el niño, con bastante más peso que la niña, un mejor parto, sin epidural, si oxitocina, más natural, más salvaje, más rápido, más real, más intenso. El parto que yo quería. Una experiencia increíble. Tanto el niño como yo, estábamos perfectos. Sin embargo, el alumbramiento de la placenta fue mi caballo de batalla (la placenta, esa gran desconocida). Resumiendo, dos horas después del parto tuve que pasar por quirófano para que me extrajeran la placenta.

Este paso por quirófano, sala de despertar, etc, supuso que el niño estuviera que en neonatos algo más de 4 horas. Y en esas horas, le dieron su primer biberón (tras el primer enganche a la teta en el mismo paritorio). A mí me queda aún la duda de si aquel biberón era verdaderamente necesario, imprescindible. Y sinceramente, tengo la sensación de que aquello fue el principio del fin. Desde ese instante hasta casi los 5 meses de vida, teta y biberón han batallado sin tregua. Hemos batallado sin tregua. Guerra sin cuartel.

Tampoco estoy todavía con ánimo de dar más detalles, pero después de muuuuuchas lágrimas, muchas reuniones con matrona, grupo de lactancia (gracias, gracias, gracias), momentos compartidos con otras madres (algunas super-madres diría yo), sus historias… hemos perdido.

Aún me siento triste por ello. Y creo necesitar pasar una especie de duelo para poder ver y valorar lo que ha pasado con calma, con perspectiva y sin rencor. Y quizá algún día volver a escribir y hablar sobre ello.

 

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: hijos, lactancia, maternidad, momentos

Límites

2013/12/12 ·

Llevo mucho tiempo sin escribir en el blog.

No he dejado de escribir, pero… no sé, no me apetecía escribir «hacia fuera».

No recuerdo cuándo empecé a escribir, yo calculo que hacia los 12-13 años. Los formatos han evolucionado, pero la esencia es la misma. Es una necesidad que intento satisfacer, a pesar de que el objetivo no lo tengo muy claro. Muchas veces me sirve para recordar, para soltar, para recrearme, la mayoría de las veces es una especie de terapia. El caso es que me gusta.

Empecé con los clásicos diarios de candadito y he pasado por diferentes formatos en papel, que por cierto no he abandonado. Pero hace 4 años, llevando como llevo toda mi vida profesional conectada a Internet (15 años! se dice pronto…), ma animé a la moda del blog (con este blog que en su nacimiento se llamó «Galtzerdi Bakartia»). Con intensidad y dedicación muy irregular, y más bien baja. La verdad es que a veces me resulta complicado publicar lo que escribo. Cuando escribo «hacia dentro» todo fluye mejor, y no tengo la responsabilidad de que si por un casual alguien lee lo que escribo se encuentre con un texto que cuando menos se pueda leer, se entienda y no tenga fallos gramaticales o faltas de ortografía. Este tema de la corrección al escribir (y al hablar) lo dejo para otro post). Así que me he propuesto no ser tan tiquismiquis (disculpadme de antemano si veis algún fallo), y hacer que más de lo que escribo fluya hacia fuera sin tantos remilgos.

Bueno, al lío, que me enrollo.

Anoche, antes de irme a la cama vi en Facebook un vídeo de una campaña de Coca Cola Life que habían compartido mis amigos de Pinpilinpauxa. Y aunque no tiene una relación directa me vino a la cabeza un tema que me ronda desde hace exactamente 4 meses y 24 días (quizá algo más, pero así, con intensidad, ese tiempo…).

Hace 4 meses y 24 día que di a luz a Joanes, mi segundo hijo. Jare tenía 3 años y medio el día que nació su hermano. Tres años y medio muy intensos, llenos de mucho de todo, pero sobre todo llenos de muuuuucho amor. Y cuando me quedé embarazada de Joanes, no podía dejar de pensar en si sería capaz de quererle tanto como quería a Jare, ¿tendría capacidad de querer aún más?

Señoras y señores, es posible. Cuando crees que has llegado al límite y que no se puede querer más, vas y lo consigues, sin esfuerzo, de forma natural, como si hubieras tenido en la reserva millones de toneladas de amor por compartir. Y es una sensación taaan bonita. Algún día ya hablaremos de lo que no se cuenta sobre la maternidad (lo duro, lo chungo…), pero ahora (teniendo también en cuenta que mis hormonas todavía no están todas en su sitio), no se me ocurre mejor experiencia vital que la de ser madre (en todas sus formas) y ver cómo esto puede llegar a convertirte, de alguna manera, en una mejor persona.

Pero claro, hay muchas situaciones en las que los hijos te llevan al límite. El amor parece no tener límites, pero… ¿y la paciencia?

Uff, siempre ha sido mi asignatura pendiente. Ésta sí que la tengo limitada. Antes de nacer Joanes pensé en que tendría que repartir la paciencia entre dos y que esto me llevaría a tener menos aún de la que había tenido sólo con Jare hasta el momento. Y sin embargo, por arte de magia, ésta también se ha multiplicado (aunque por desgracia no de forma ilimitada…). Supongo que con el segundo hijo, la experiencia es un grado y una aprende relativizar todo lo que pasa a su alrededor y esto hace que aunque la paciencia tenga límites, tengamos que hacer uso de ella en menos ocasiones. Dicho esto, también tengo que reconocer, y sería injusto no decirlo, que en este caso Joanes es un niño taaaan tranquilo, tan risueño, nos ha dejado dormir taaaanto, y ha creado tanta conexión con Jare (y con toda la familia) que ha permitido que estos meses (quitando el primero, ya que el rodaje de las primeras semanas se me hizo durillo) hayan sido los más bonitos de mi vida.

Bueno, pues ya lo he soltado.

Uhmm. Quizá vuelva a escribir pronto.

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: amor, cambios, crianza, hijos, maternidad, sentimientos, vídeo

Google y crianza

2010/11/20 ·

Tal y como os adelanté ¡hace ya más de un mes!, el 14 de octubre asistí a la conferencia del Dr. Adolfo Gómez-Papi (el autor del libro «El poder de las caricias»). Llegué un poco tarde y no tuve todos mis sentidos en la charla (no sé si sabéis cómo son estos encuentros de la Liga de la Leche a los que acudes con los niños).

Aunque me paso las semanas asistiendo, escuchando e impartiendo jornadas, talleres y charlas en las que Google es la palabra más utilizada, no sospechaba que en este caso, en lo que se refiere a crianza, fuera uno de los términos mencionados, aunque muy por encima. Me hizo gracias, y como si aún estuviera con la chaqueta de trabajo, escuché «Google» y dí un respingo.

Pues sí, el propio doctor mencionó de pasada que hay algunas grandes organizaciones, como Google, que apoyan de alguna manera la crianza creando espacios dentro de la propia empresa para el cuidado de los hijos de los trabajadores. Sin más. Yo algo he leído por ahí, pero nada realmente relevante creo, como para darle demasiada importancia.

Sin embargo, dicho esto, me viene a la cabeza esta idea que suele planear sobre muchas cabezas al hablar del tiempo que pasamos con nuestro hijos. Calidad vs. Cantidad, en referencia al tiempo. Hay padres que justifican el, generalmente, poco tiempo que dedican a sus hijos, diciendo que «quizá no sea mucho, pero es un tiempo de calidad». Y la verdad… yo sin ninguna duda apuesto por la c-a-n-t-i-d-a-d. Con todas las letras. El tiempo que dejamos de estar con ellos, es tiempo perdido, tiempo que no vuelve, tiempo que se va y no se repite… Cuando más cantidad, más probabilidad de calidad.

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: crianza, google, hijos

«El poder de las caricias»

2010/10/13 ·

 

Para toda la gente que sea o esté en Donostia o alrededores. Mañana, día 14 de octubre, a las 18:00 h.  y de la mano de la Liga de la Leche Euskadi, tendremos la suerte de poder escuchar al Dr. Adolfo Gómez-Papi.

Es el autor del libro «El poder de las caricias» y promete. Mañana os cuento qué tal.

Filed Under: Blog, Castellano Tagged: caricias, crianza, eventos, hijos, lactancia, libros, liga de la leche

Lo, lo, lo

2010/09/28 ·

Ene zer nolako lana ematen digun umeen loak. Asteburu honetan, Euskadi Irratiko Amarauna saioan pediatra bat aritu da, «Nola egiten dute lo etxeko txikiek?«. Pediatraren izena: Txema Arginzoniz. Ez nuen ezagutzen, baina adi egon nintzen esaten zituenak entzuten.

Bere jarrera radikalegia ez bazen ere, pediatra askok (eta gizartean orokorrean jende askok) egiten dutena egin zuen, gurasoen eginbeharrak zeintzuk diren esan. Nik dakidala pediatrak osasun arazoak konpontzen dituzte, baina ez det uste beren lana umeak zein ohetan edo zein gelatan egin behar duten lo erabakitzea denik.

Pediatren hainbat erakunde eta elkarte aipatuz eta hauen gomendioetan oinarrituz, halako perlak bota zituen: «haurrak bere sehaskan egin behar du lo», «3-4 hilabete bete arte gurasoen gelan egin dezake lo, baina 4-6 hilabete betetzen dituenean bere gelara eraman behar zaio», «umeak ez du amarekin ohean lo egin behar»… [Read more…]

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